martes, 18 de junio de 2013

¿QUÉ ES LA COPA CONFEDERACIONES?

La Copa FIFA Confederaciones 2013 es la IX edición del torneo en el que participan los campeones de cada continente, al igual que el Campeón del Mundo (España) y al país que la organiza (Brasil). Precisamente se realiza en ese país, organizador de la Copa Mundial de Fútbol de 2014.

La Copa se inició el sábado 15 de junio con el partido entre Brasil y Japón (3-0) en el Estadio Nacional de Brasilia y la final se jugará el domingo 30 de junio en el Estadio Maracaná.

Seis ciudades han sido aprobadas como ciudades anfitrionas: Belo Horizonte, Brasilia, Recife, Río de Janeiro, Salvador y Fortaleza. Sao Paulo no participará debido al atraso en la construcción o remodelación de sus estadios, que se teme aún no estarán listos para el 2014, gestión en la que debe realizarse el Mundial de Fútbol.

Los ocho participantes de este torneo son invitados oficialmente por la FIFA, Brasil, Italia, México y Japón, que integran el grupo A y Nigeria, España, Uruguay y Tahití en el grupo B. Estos equipos son los campeones de los diversos torneos continentales, además del anfitrión del torneo y del campeón del último mundial. Este último fue España, y al ser campeón de la Eurocopa 2012, el otro país finalista, Italia, representa a la UEFA.

Alpinista, estibador y sastre: conozca a los amateurs de Tahití

Son funcionarios públicos, administradores, choferes particulares o de camiones, cajeros de supermercado, estibadores, profesores, empleados de empresas de alquiler de autos o compañías de móviles, empleados de registro de clientes en multinacionales, sastres y hasta alpinistas. Todos los días, por la noche, se reúnen para jugar fútbol. Pero, últimamente, la suerte no les acompaña: perdieron por 7 a 0 ante un equipo Sub 20. No, no son un equipo de fútbol de playa: son la selección de Tahití, que disputa la Copa Confederaciones en Brasil.
Instalados desde el pasado 7 de junio en el lujoso Hotel Oro Minas, en el corazón de Belo Horizonte, los 23 escogidos -
entre 22 amateurs, siendo el único profesional Marama Vahirua, que juega en el Panthrakikos, de Grecia -
para representar al país más desconocido entre los ocho que disputan el torneo, parecen aún no entender lo que pasa ante sus ojos. Ni en sus sueños más remotos habrían pensado en venir al país del fútbol, hospedarse en una habitación donde el día equivale a la mitad de sus salarios, a disputar uno de los torneos más importantes del mundo.
La historia de Tahití es digna de una película. Ganador de la última Copa de Oceanía, al sorprender y vencer a Nueva Caledonia en la final, la selección ha sido tratada como estrella de la FIFA. Asesor de prensa contratado sólo para la ocasión, seguridad reforzada, blindaje a los jugadores al momento de las entrevistas y entrenamientos en lugares alejados hacen parte de la rutina de un equipo prácticamente amateur, mezclado ahora con los gigantes del fútbol.

LA JOVEN HISTORIA DEL EQUIPO DEL PACÍFICO SUR

Tahití, la cenicienta de la Copa Confederaciones.
Su superficie es de 1.045 kilómetros cuadrados y allí viven menos de 200 mil habitantes. Sin embargo, su selección consiguió por primera vez en su historia el título en la Copa de las Naciones de Oceanía 2012 y logró el boleto a Brasil, donde cayó 6-

1 con Nigeria en el debut.

Sin lugar a dudas, cuando uno piensa en Tahití, lo primero que se le viene a la cabeza son sus playas paradisíacas de arena blanca y mar turquesa que, tranquilamente, puede ser visto como la continuación del cielo; los ukeleles, esos instrumentos musicales de cuatro cuerdas similares a una guitarra acústica, aunque mucho más pequeños, y los collares florales que se le entregan a cada turista que llega a alguna de las islas que conforman este Estado de la Polinesia Francesa.

Muy pocos conocerán algo acerca del fútbol que se práctica en ese lugar recóndito del Pacífico sur. Sin embargo, el 10 de junio del 2012, este país de 1045 kilómetros cuadrados ganó aunque sea un poco de reconocimiento futbolístico en gran parte del planeta Tierra. Esa nación que nunca participó de la fase final de un Campeonato Mundial se consagró campeona de la novena edición de la Copa de las Naciones de Oceanía y, con ella, obtuvo el pasaporte a la Copa Confederaciones para representar a un continente que, por primera vez, no tendrá como protagonista principal a Australia (desde 2006 forma parte de la Confederación Asiática de Fútbol) o Nueva Zelanda.

La Copa Confederaciones es un certamen en el que se miden los campeones de cada una de las organizaciones que rigen el fútbol a nivel mundial. Y en Brasil, Oceanía no es la excepción, ya que la Oceania Football Confederation (OFC) tendrá su representante, aunque bien podría aclararse que el nombre es toda una sorpresa. El miembro oceanico es el ganador de la Oceania Nations Cup. La gran final del torneo disputado en las Islas Salomón contó con dos actores principales acostumbrados a ser de reparto, si es que alguna vez alcanzaron tal status: Tahití, de un lado, Nueva Caledonia, del otro. Frente a frente, por la gloria. El rival de turno, el último, venía de dar la sorpresa al eliminar en la instancia de semifinales al gran favorito para quedarse con el trofeo: Nueva Zelanda. Por todo eso, los nuevos candidatos al título eran los neocaledonios, pese a que en la fase de grupos ya se habían visto las caras y Tahití lo había derrotado por 4 a 3.

A mediados del 2012, Tahití fue durante diez días una de esas potencias abrumadoras del fútbol, como pueden ser la actual España campeona de todo -

rival de Tahití, el 20 de junio, en el Maracaná de Rio de Janeiro-, el fútbol total holandés de la década del '70, o algún típico seleccionado brasileño de los '90. Es que el conjunto dirigido por Eddy Etaeta ganó los cinco partidos que disputó en la competencia continental, en los cuales anotó 20 goles y solo le convirtieron 5. En su camino a la triunfal final, los Toa Aito (Guerreros de Hierro), apodo con el que se conoce al seleccionado de fútbol, cosecharon tres triunfos en la primera fase: ante Samoa, con un contundente 10 a 1; frente a Nueva Caledonia, 4 a 3; y sobre Vanuatu, por 4 a 1. Luego, ya en semifinales, se cruzó con el local, Islas Salomón, y lo venció con lo justo por 1 a 0.

Alrededor de 9 mil espectadores presentes en el estadio Lawson Tama fueron los privilegiados que vieron el gol más importante de la historia del fútbol tahitiano: a los 11 minutos de la primera parte, Steevy Chong Hue recibió solito por el segundo palo un cabezazo errático de un compañero y, tras controlar la redonda con el muslo, clavó un disparo rasante al primer palo. Tahití se aventajó en el marcador. Una ventaja que no soltaría jamás. Una ventaja que le permitíría llegar al paraíso del fútbol: Brasil. "Recordaré ese gol durante mucho tiempo. Para mí fue un torneo excepcional, y ese gol en concreto supuso la culminación de toda mi carrera futbolística hasta entonces", le expresó el autor del gol a FIFA.com, semanas atrás.

Todo equipo tiene una figura, un jugador que, cada vez que agarra la pelota, genera que los hinchas estén atentos al movimiento de sus pies y se ubiquen en la puntita de su asiento. Marama Vahirua es y provoca eso.

Hoy en día, la asociación presidida por Eugene Haereraaroa cuenta con una primera división conformada por 11 equipos y una segunda que posee 8 equipos. La pasada temporada, el AS Dragon supo romper con el predominio que, desde 1989, mantenían tres clubes: AS Venus, con 8 títulos; AS Pirae, con 7; y AS Manu Ura, con 5. Sin embargo, el más ganador de la historia es el Central Sport, institución que tiene 20 estrellas, aunque la última de 1985 está muy lejana en el tiempo. El próximo objetivo de la federación será llegar al Mundial de Rusia 2018, porque la chance de volver a tierras sudamericanas el año que viene ya no es posible: Nueva Zelanda ganó la tercera etapa de clasificación del continente y jugará un repechaje con el cuarto del hexagonal final de la CONCACAF. Por lo pronto, el pueblo de Tahití disfrutará ver, desde muy lejos, cómo sus ídolos se codean con Nigeria (31º), España (1º) y Uruguay (19º), y desde muy cerca, el Mundial de Fútbol Playa (Argentina estará presente) que se jugará en sus paradisíacas playas, en septiembre.

Todos somos Tahití

En Tahití el partido de ayer lunes se jugó hoy martes. En la capital, Papeete (apenas 130.000 habitantes), el partido con Nigeria comenzó a las ocho de la mañana de su martes. Tahití es un archipiélago en la Polinesia y juega en el grupo de Oceanía.

Los jugadores de Tahití no cobran del fútbol: la mitad de ellos no tiene empleo y el resto de la selección se gana la vida trabajando en el turismo. Cuando el minuto 54 la selección tahitiana logró su primer gol en la historia de sus participaciones internacionales, todos celebramos. Los jugadores tahitianos no son profesionales, pero desde ayer son héroes. Su entrenador saltó como resorte de la banca y festejó como si se tratara de una final de la Copa del Mundo.

Los jugadores rodearon al autor del cabezazo y celebraron, como siempre, como nunca. Años y años esperando un gol merecía un festejo “ad hoc”: todos los jugadores se sentaron y remaron una piragua ficticia. El gol de Tahití —con el atrevimiento de la inocencia sobre un rival superior y desganado como Nigeria— se ha visto en todo el mundo y ha servido para reivindicar la cultura milenaria de la Polinesia (aquella que encandiló al mítico pintor Gaugin), sus flores, su pasión por el mar, su orgullo de guerreros.

El fútbol trae demasiadas veces efectos colaterales asquerosos como el racismo, la violencia, la discriminación, la corrupción... El fútbol —demasiadas veces— es el dominio del poderoso, la cancha donde manda el dinero y la desigualdad. Ayer, no. Ayer, el fútbol volvió a ser hermoso y grande. Ayer un jugador de Tahiti (Jonathan Tehau) agazapado en el segundo palo marcó un gol al arquero nigeriano (algo que Messi no pudo hacer en el Mundial de Sudáfrica). Un gol que celebramos todos los hinchas del mundo. Un gol que gritamos con una sonrisa como si fuera el mejor tanto del equipo de nuestros amores. Los perdedores de siempre también ganan alguna vez. Todos somos Tahití.

Protesta sorprende a Uruguay

Una protesta gremial de los trabajadores de un hotel sorprendió ayer a la selección de Uruguay que el próximo día 20 se enfrentará en esta ciudad con Nigeria en su segundo partido del Grupo B de la Copa de las Confederaciones.

Con altoparlantes y carteles alusivos, los trabajadores del hotel reclamaron mejores salarios en las puertas del exclusivo alojamiento.

El reclamo gremial interrumpió brevemente la llegada de la delegación uruguaya, pero la policía brasileña que la escoltó solucionó rápidamente la situación abriendo el paso.

Los reclamos a gritos de los dirigentes gremiales de los trabajadores del hotel sorprendieron a varios de los futbolistas.

La delegación Celeste pasó rápidamente por la recepción y se dirigió hacia sus habitaciones sin realizar declaraciones a la prensa que aguardaba su llegada.

Según el programa de actividades dispuesto por el cuerpo técnico encabezado por Oscar Washington Tabárez, la plantilla se entrenará hoy por la tarde en el estadio Manuel Barradas, próximo a su lugar de alojamiento.

lunes, 17 de junio de 2013

Video Tahití 1 - 6 Nigeria



- Nigeria cumplió los pronósticos al golear por 1-6 a la frágil selección de Tahití en partido por la Copa Confederaciones, resultado que encumbró a los africanos al primer lugar del Grupo B, con igual número de puntos que España, pero mejor diferencia de goles.

Los africanos dejaron atrás el cansancio de un viaje de última hora que tan sólo les permitió llegar a Brasil en la víspera del partido, así como la crisis interna generada por la reducción de los premios prometidos, y cumplieron el deber de debutar con una goleada en un grupo en el que los dos semifinalistas pueden ser definidos por el saldo de goles.

Pese al mayoritario apoyo que Tahití recibió de los asistentes al estadio Mineirao, de Belo Horizonte, los oceánicos no tuvieron oxígeno suficiente para detener los peligrosos y rápidos ataques de las águilas verdes.

El campeón de Oceanía, considerado la cenicienta del torneo por contar con un equipo con solo un futbolista profesional, resistió más de lo previsto en el primer tiempo y hasta anotó un gol histórico, pero fue impotente ante la rapidez de los nigerianos.

Pese a que Tahití, en su primer partido lejos de Oceanía, fue el primero en lanzar un ataque, con un balonazo de Simon que el portero Enyeama no tuvo problemas en contener, los africanos asumieron el control del balón rápidamente.

Las águilas verdes sólo necesitaron cuatro minutos para abrir el marcador con un disparo fuerte de Echiejile, que terminó engañando al portero Samin tras rebotar en dos jugadores de Tahití.

La situación para Tahití se complicó en el minuto nueve cuando el defensa Bourebare se enredó y entregó un balón en los pies de Oduamadi, que tan sólo tuvo que librarse de dos marcadores para vencer sin dificultades a Samin y ampliar el marcador.

Musa casi consiguió ampliar cinco minutos después con una rápida invasión en la que superó a varios zagueros e incluso al portero, pero que no consiguió completar por la intervención a tiempo de Caroine.

Pese a los débiles intentos de reacción de los oceánicos, Nigeria llegó con facilidad al tercer gol en el minuto 25, luego de que Musa ingresara al área rival por la punta izquierda y levantara un balón que Samin dejó escapar de las manos y que Oduamadi no perdonó.

En los últimos minutos del primer tiempo, para delirio del mayoritario grupo de hinchas que apoyaba a Tahití, los oceánicos ensayaron algunas jugadas y llegaron al menos tres veces con peligro a la portería de Enyeama, mientras que los africanos, al parecer satisfechos con el resultado, se limitaban a explotar contragolpes.

Los tahitianos regresaron al segundo tiempo con la misma disposición pese a la desventaja e insistieron con jugadas por las laterales, que poco avanzaban.

Para sorpresa de todos, un minuto después de que Tahití perdiera a Vallar por lesión muscular, Jonathan Tehau anotó de cabeza el gol de honra de los oceánicos tras un tiro de esquina.

La anotación fue largamente festejada por el público y por los jugadores, que simularon remadas en una embarcación, ya que fue el primer gol de Tahití en un partido oficial fuera de su país.

Pero transcurridos veinte minutos del segundo tiempo, los jugadores de Tahití comenzaron a dar muestras de cansancio y perdieron también por lesión a su único profesional, Marama Vahiura, lo que fue aprovechado por los africanos para definir el partido.

Nigeria comenzó a lanzar rápidos ataques que los oceánicos difícilmente conseguía seguir y que dejaron varias veces a los africanos en fuera de lugar.

Eso permitió que las águilas verdes anotaran tres goles en sólo diez minutos y que dejaran definida la goleada.

En Vivo por internet Tahití vs Nigeria

Primer Tiempo

Tahití 1 Nigeria 6


Belo Horizonte aprovecha la Copa para mostrar la memoria de su fútbol

Belo Horizonte, la capital del estado brasileño de Minas Gerais, conocido por su gastronomía y sus ciudades coloniales, ha añadido a sus atractivos un museo del fútbol con el que quiere encantar a los aficionados que acudan a la Copa Confederaciones, que recibirá mañana, y el Mundial.

Una muestra recrea la centenaria historia de su fútbol con una especial atención a los tres principales equipos que caldean el ambiente en esta ciudad de más de 2,3 millones de habitantes: el Cruzeiro y el Atlético Mineiro (donde juega Ronaldinho Gaúcho), de primera división, y el América, en segunda división.

Es un recorrido por esa memoria histórica y sentimental de los belorizontinos a través de camisetas y trofeos de los clubes, con jugadores míticos como Ronaldo, que empezó su imparable carrera en el Atlético Mineiro, o Tostão, ganador del Mundial de México 1970 y también del Atlético.

Además, los mayores podrán recordar el "futebol de botão" (fútbol de chapas) brasileño, las entradas con las que tantos forofos poblaron los estadios de la ciudad o una fotografía de los jugadores del Sport Club, aquel equipo que comenzó a cincelar la historia del deporte rey en Belo Horizonte en 1904 y que hoy ya no existe.

Asimismo, los hinchas de todas las edades sonreirán con las mascotas que el dibujante "Mangabeira" creó para los clubes de Minas Gerais y de los que la muestra recoge ilustraciones originales: un zorro para el Cruzeiro, un gallo para el Atlético Mineiro o un conejo para el América, entre otros.

Según explica a Efe la responsable de la muestra, Letícia Dias, con esta exposición se consuma "la necesidad de prepararse para un momento importante en la historia de Belo Horizonte", al recibir a selecciones internacionales.

La ciudad se estrenará el lunes con Nigeria y Tahití, y acogerá otros dos partidos de la Copa Confederaciones, incluida una semifinal, y seis de la Copa del Mundo en el reformado estadio Mineirão, que ya ha albergado partidos amistosos y conciertos. Dias resalta que, además de ver los objetos de la muestra, el visitante termina el recorrido conociendo "la actuación de la prensa deportiva, los forofos y la presencia del fútbol en el día a día de las personas, desde la infancia".

Belo Horizonte es la capital del estado de Minas Gerais, una región poco conocida fuera de Brasil pero que dentro de sus fronteras destaca por su gastronomía, (el queso de Minas se consume en todo el país), sus ciudades coloniales (Ouro Preto y Diamantina son Patrimonio de la Humanidad) y su turismo medioambiental.

Juscelino Kubitschek, el presidente de Brasil que ordenó la construcción de Brasilia a finales de los años 50, fue alcalde de Belo Horizonte en los 40 y entonces ya se sirvió de los servicios del arquitecto Oscar Niemeyer, quien luego diseñaría los principales edificios de la nueva capital, para construir el complejo cultural en torno al lago artificial de Pampulha.