jueves, 14 de junio de 2012

Las dudas de van Marwijk arrastran a la 'oranje'

Contar con un exceso de recursos, si no se gestionan bien, a veces puede resultar un problema. Es la situación con la que se ha encontrado el seleccionador holandés Bert van Marwijk, que no atina con la tecla adecuada y su equipo está a centímetros del precipicio.

Dos partidos, dos derrotas. El subcampeón mundial no sabe a lo que juega. Una defensa con dudas, un doble pivote nada creativo y un elenco de estrellas mal ordenadas sobre el césped en ataque.

Demasiados 'egos' juntos y, por el momento, ninguna respuesta.

Tras perder ante Dinamarca (0-1) y frente a Alemania (1-2), los holandeses necesitan ahora ganar por dos goles a Portugal y esperar que los alemanes derroten a los daneses en la última jornada del grupo. Todo lo que sea quedar fuera, podría ser considerado como un fracaso.

La política de la Federación Holandesa de Fútbol (KNVB) se basa en la necesidad de reconocer el estilo propio de la 'oranje'. Van Marwijk se hizo cargo del equipo después de la Eurocopa de 2008, cuando Marco van Basten puso fin a su etapa tras la derrota ante Rusia en los cuartos de final de aquella competición.

Llevó a su equipo a la final del Mundial y tiene contrato hasta 2016. "Si nos fuéramos pronto no habría consecuencias", dijo hace unos días el director de fútbol de la KNVB, Bert van Oostveen.

La KNVB quiere que el mundo del fútbol reconozca la identidad y el estilo propio de la 'oranje'. "Si ves nuestros resultados desde que está van Marwijk, nuestros oponentes siguen buscando una solución para ganarnos, pero siempre se puede perder un partido", ha recalcado van Oostveen en una reciente entrevista.

Aquí radica el problema. El fútbol holandés no es tan reconocible. Basado en un juego en el que participa desde el portero hasta el último delantero, muchos automatismos fallan.

Por ejemplo, Stekelenburg no tiene la misma capacidad que Van der Saar para jugar el balón con el pie, después una mezcla de mala suerte y de malas decisiones han llevado al equipo a una situación complicada.

Mala suerte fue la lesión de Erik Pieters, el único lateral izquierdo con garantías, que se quedó en casa. Incorporar a Jethro Willems como lateral izquierdo no fue una buena idea.

Uno de los centrales, Joris Mathijsen, ha arrastrado problemas físicos; van der Wiel se ha demostrado mejor carrilero de ataque que defensor, aunque las decisiones más controvertidas las ha adoptado van Marwijk a partir del mediocampo.

Juegan habitualmente Mark van Bommel y Nigel de Jong. Un doble pivote más destructor que creativo. Desde diferentes sectores de la prensa holandesa se le ha reclamado un mayor protagonismo de Kevin Strootman, una de las estrellas emergentes del PSV.

"Es una mezcla de Nigel de Jong y de Rafael van der Vaart, ni tan conservador ni tan ofensivo", dijo en su día van Marwijk. Zurdo, 1,86 metros, 22 años.

Strootman se consume en el banquillo mientras Nigel de Jong aporta poco y van Bommel, el yerno del seleccionador, fue sustituido por van der Vaart en el último partido ante Alemania.

En ataque, lo que podría ser una ventaja: contar con el máximo goleador de la 'Premier', Robin van Persie, y el máximo artillero de la Bundesliga, Klaas-Jan Huntelaar; parece que se ha convertido en un problema.

Van Marwijk no los junta de inicio y sólo cuenta con el delantero del Schalke 04 como alternativa. Ibrahim Afellay, que no ha jugado en toda la temporada con el Barcelona a causa de una lesión, participa de inicio, pero se le nota falto de rodaje. Y luego están Arjen Robben y Wesley Sneijder.

Holanda ya no tiene margen de maniobra. Necesita una carambola, ganar por al menos dos goles a Portugal y esperar que Dinamarca no puntúe ante Alemania. El problema para los 'oranje' es que con un empate, sus enemigos íntimos, los alemanes, se clasifican como primeros de grupo.



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